domingo, 10 de agosto de 2014

Canciones

Las canciones. Las canciones dicen, sola mejor medicina, lo mejor para cuando estás triste, cuando estás feliz o para cuando ni tú sabes cómo estás. Para todos aquellos momentos, ahí estan ellas siempre a tu lado.

Ayer, al repasar mi lista de reproducción de años anteriores, he vuelto escuchar canciones, que escuchaba non stop en determinados momentos de mi vida y, me he dado cuenta de que, cada una de ella la escuchaba porque me hacia recordar o torturarme mejor dicho con pensamientos de aquel momento. Para mí cada persona y cada momento tiene su canción pero una vez que ese momento pasa, nunca más vuelvo a escuchar esa canción que me hacia darle vueltas al tema. Eso me hace pensar ahora: ¿me gustaba realmente esa canción?

Ver como me dejo influenciar por los gustos de las personas que considero importantes para mí muchas veces me hacen pensar que pierdo mi identidad y dejo arrastrar por la suya. Esto no me pasa solo con la música porque está claro que, los admiro, los quiero y me gustaría parecerme a ellos. Pero, ¿cómo saber dónde está el límite? No quiero perderme pero no puedo evitarlo...

No puedo evitar escuchar todas las canciones favoritas de una persona y que me parezcan lo mejor que he escuchado en siglos. Y no entiendo si realmente son lo mejor o es el sentimiento de que la esencia de esa persona está en esa canción y eso es lo que hace que me guste. Y sé que cuando pase el tiempo, cuando esa persona ya no este en mi vida, dejaré de lado esa canción para siempre. Y, por eso, pregunto: ¿realmente me gustaba?