Las canciones. Las canciones dicen,
sola mejor medicina, lo mejor para cuando estás triste, cuando estás
feliz o para cuando ni tú sabes cómo estás. Para todos aquellos
momentos, ahí estan ellas siempre a tu lado.
Ayer, al repasar mi lista de
reproducción de años anteriores, he vuelto escuchar canciones, que
escuchaba non stop en determinados momentos de mi vida y, me he dado
cuenta de que, cada una de ella la escuchaba porque me hacia recordar
o torturarme mejor dicho con pensamientos de aquel momento. Para mí
cada persona y cada momento tiene su canción pero una vez que ese
momento pasa, nunca más vuelvo a escuchar esa canción que me hacia
darle vueltas al tema. Eso me hace pensar ahora: ¿me gustaba
realmente esa canción?
Ver como me dejo influenciar por los
gustos de las personas que considero importantes para mí muchas
veces me hacen pensar que pierdo mi identidad y dejo arrastrar por la
suya. Esto no me pasa solo con la música porque está claro que, los
admiro, los quiero y me gustaría parecerme a ellos. Pero, ¿cómo
saber dónde está el límite? No quiero perderme pero no puedo
evitarlo...
No puedo evitar escuchar todas las
canciones favoritas de una persona y que me parezcan lo mejor que he
escuchado en siglos. Y no entiendo si realmente son lo mejor o es el
sentimiento de que la esencia de esa persona está en esa canción y
eso es lo que hace que me guste. Y sé que cuando pase el tiempo,
cuando esa persona ya no este en mi vida, dejaré de lado esa canción
para siempre. Y, por eso, pregunto: ¿realmente me gustaba?